Un accidente cerebrovascular (ACV), también conocido como derrame cerebral, ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro o cuando un vaso sanguíneo cerebral se rompe.
Los accidentes cerebrovasculares pueden ser:
Isquémicos (infartos cerebrales): causados por la obstrucción de una arteria cerebral.
Hemorrágicos: causados por la ruptura de un vaso sanguíneo y sangrado dentro o alrededor del cerebro.
El accidente cerebrovascular es una emergencia médica. El tiempo es fundamental para reducir el daño cerebral.
Los síntomas suelen aparecer de forma súbita y pueden incluir:
Debilidad o entumecimiento de la cara, brazo o pierna, especialmente de un lado del cuerpo.
Dificultad para hablar o comprender el lenguaje.
Pérdida repentina de visión.
Dificultad para caminar, pérdida del equilibrio o falta de coordinación.
Dolor de cabeza intenso y repentino, especialmente cuando no tiene una causa conocida.
Llame al 911 inmediatamente.
No espere a que los síntomas desaparezcan y no conduzca usted mismo al hospital.
La regla F.A.S.T. puede ayudar a reconocer algunos de los síntomas más frecuentes:
F – Face: ¿La cara se desvía o cae de un lado?
A – Arms: ¿Puede levantar ambos brazos?
S – Speech: ¿El habla está alterada o confusa?
T – Time: Llame al 911 inmediatamente.
Incluso si los síntomas desaparecen, puede tratarse de un ataque isquémico transitorio (AIT/TIA) y requiere evaluación médica.
Después de un accidente cerebrovascular, identificar el mecanismo y la causa del evento es fundamental para establecer la mejor estrategia de prevención.
Dependiendo del caso, puede ser necesario investigar:
Enfermedad de las arterias cerebrales.
Enfermedad de pequeños vasos.
Fuentes cardíacas de embolia, incluyendo fibrilación auricular.
Trastornos de coagulación.
Vasculitis y otras enfermedades inflamatorias.
Disecciones arteriales.
Otras causas menos frecuentes de enfermedad cerebrovascular.
No todos los accidentes cerebrovasculares tienen la misma causa y, por lo tanto, no todos requieren la misma estrategia de prevención.
El cuidado de un accidente cerebrovascular no termina con el alta hospitalaria.
Después de la atención inicial, algunos pacientes necesitan una evaluación especializada para determinar la causa del evento, completar estudios pendientes, revisar las medidas de prevención secundaria y establecer el seguimiento apropiado. La información médica general debe interpretarse y aplicarse de acuerdo con la situación particular de cada paciente, con la orientación de un neurólogo vascular cuando se trata de una enfermedad cerebrovascular.
La Clínica Neurovascular ofrece evaluación especializada para esta etapa del cuidado cerebrovascular, en coordinación con el médico primario y otros especialistas cuando sea necesario.
La Dra. Lidgia R. Vives evalúa pacientes que han sufrido un accidente cerebrovascular para determinar la causa probable del evento y los factores que pueden aumentar el riesgo de recurrencia.
Cuando es necesario, se coordinan estudios adicionales y la evaluación por otros especialistas para completar la investigación.
El objetivo es establecer una estrategia de prevención secundaria adecuada para cada paciente.
📞 Para citas: (939) 312-4696
Nota: Esta información es solo para fines educativos y no reemplaza la consulta médica personalizada. Por favor, consulte a su médico para recomendaciones específicas adaptadas a su caso. Si tiene síntomas, no espere, llame al 911.